Recicla, cultiva y reforesta el cerro: vermicompostaje e invernadero comunitario
Desde "Creamos 2022"
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Según un estudio realizado por el Banco Mundial, en nuestro país cada habitante genera 1,15 kg de basura por día, lo que nos posiciona en segundo lugar de Latinoamérica, siendo superados solamente por México con 1,16 kg per cápita.
Según datos entregados por el Ministerio del Medio Ambiente en su Quinto Reporte del Estado del Medio Ambiente, en Chile durante el 2017 se generaron cerca de 23 millones de toneladas de residuos.
En la Región del Biobío se producen 747.645 toneladas de residuos no peligrosos de solidos Municipales.
Los residuos orgánicos, como los restos de comida o cáscaras de fruta, hojas o ramas de los árboles, entre otros, representan el 58% de la “basura” que genera un hogar promedio en Chile, sin embargo, actualmente se recicla menos del 1%.
En San Rosendo se generó el año 2014, un total de 1.360 toneladas de RSD (PLADECO 2016-2019).

En este mismo ámbito, se puede agregar que la recolección municipal de los residuos sólidos domiciliarios no cuenta con un selector de basura, es decir, todo va a un mismo acopio. Sin embargo, al año, se han instalado una serie de puntos limpios (3) que apoyan en el reciclaje de latas, cartones, tapas y plástico, excluyendo la materia orgánica generada por su población urbana (el sector rural en su mayoría composta y alimenta a sus animales de granja).
Por otro lado la sobreexplotación de suelos y cuencas hídricas a causa de la sobre plantación de pinos y eucaliptus es uno de los grandes problemas de chile, incluyendo la región del Biobío, la cual involucra un gran costo de oportunidad para el uso de tierras con fines agrícolas o de uso local, además del consumo hídrico que genera en las napas subterráneas, las que en el caso de San Rosendo, resultan ser vitales, siendo ya esta comuna un sector SECANO, y además con un déficit hídrico importante. Cabe señalar que la comuna cuenta con un 75% (PLADECO 2016-2019) de su territorio dedicado al uso forestal (monocultivo).

San Rosendo (3600 habitantes aprox.) se encuentra asentado bajo los pies de dos grandes cerros, que en invierno producen derrumbes de tierra y aluviones a través de las cuencas hídricas que pasan a través de la urbe principal (2200 habitantes aprox.), estos derrumbes pasan por que sus cuencas fueron intervenidas sin considerar la función de la flora nativa en el lugar, la que se encarga de que las cuencas se mantengan frescas, con agua, y sin derrumbes o aluviones. Sin embargo, la sobre plantación de pinos y eucaliptus, elimino esta flora nativa, impidiendo a su vez, que cumpliera su función natural. En la comuna solo quedan pequeñas reducciones de bosque nativo, las que resisten en cuencas más rurales, pero que peligran debido a la falta de límites, leyes y fiscalizadores, que exijan a las empresas liberar las cuencas de monocultivos y den su debido lugar a la flora y fauna nativa.

Finalmente, otro de los grandes desafíos que enfrenta la comuna, refiere a la actividad social/cultural, que producto de la pandemia, disminuyo en gran medida su actividad y participación, obstruyendo la comunicación, y la sociabilización entre la comunidad, dejando con ello secuelas psicológicas, como ansiedades, depresiones, fobias y vicios entre algunas más relevantes.
La propuesta en definitiva implica un vivero/invernadero que logre ayudar a la creación y germinación de plantines de árboles nativos de la zona, esto a través de semillas, que previamente están guardadas en nuestro banco de semillas (propiedad de Agua Dulce), estas fueron recolectadas por integrantes de la agrupación en fechas pertinentes y guardadas correctamente para su germinación. Dicho vivero, contaría con una zona para el reciclaje orgánico en la zona urbana, espacio que actualmente usa Agua Dulce y que cuenta con los requerimientos técnicos para su construcción, el sistema de reciclaje en primera instancia seria coordinado con la Municipalidad, institución que presta servicio a la comunidad según lo demande. Acompañado a esto se implementarían asesorías técnicas para la comunidad, ya sean organizaciones sociales (con las cuales agua dulce es aliada y trabaja en colaboración), culturales, colegios o personas naturales en general. Inicialmente los talleres serian:
- Talleres de vermicompostaje, lixiviado y compost.
- Talleres para aprender a cultivar huertos en casa y construir vermicomposteras.
- Talleres de flora y fauna nativa (local)
- Taller de reciclaje.
Concluyendo, se puede mencionar que las huertas y plantas, usadas como terapia para la comunidad, generan un impacto social inmenso, el que se asocia a la generación de lazos entre la gente participante, inclusive con aquellos vecinos que solo ven indirectamente las acciones, estas acciones propenden al aprendizaje, la empatía, solidaridad, perseverancia, conciencia y cuidado del medioambiente, esto asociado a la activación del espacio. Estos aspectos mencionados, tienen un sustento en bases prácticas, casos reales ya aplicados en Chile y otros países. Sin embargo, los recursos suministrados para cada comuna y asentamiento, y las gestiones Municipales junto a sus programas, no siempre son suficientes para dar apoyo y respaldo a este tipo de iniciativas, las que obviamente fortalecen la identidad de un territorio, su trabajo colectivo, e impulsan de forma comunitaria la visión de un asentamiento autosustentable y sostenible en el tiempo, que considere el medioambiente como ecosistema principal de vida. Este tipo de iniciativas genera una reacción en cadena con la sociedad, y más aún cuando la población es relativamente pequeña, como San Rosendo.
